Hoy ha sido un día memorable. Necesito gritarlo: ¡YA TENGO MI LIBRO!
¡Sí! Por fin! Seis meses después de ganar el premio, pero lo tengo!!
Hace un rato que llegué del acto de presentación del libro. Fui hecha un flan y volví cargada como una mula pero feliz.
Me planté a las 7:15 en el Paraninfo del Vicerrectorado con Lucy y Sara, y más tarde llegaron Tania y Mirian. Noelia, la otra ganadora, llegó un poco más tarde cargada con una masa compuesta de familiares y amigos. Vamos, vino su padre, su hermano, su madre, la vecina del quinto y la tia abuela de su primo segundo xD y yo con mis cuatro amigas. Entramos en la Sala y nos sentamos en la mesa que presidía el Paraninfo con el rector, el vicerrector y el editor. Mis amigas en un lado, los amigos/familia de Noelia al otro.
Parecíamos que estabamos en el Granprix y que en mi equipo muchos habían sido eliminados xDDD Pero bueno, el caso es que después de una introducción, el rector nos dio la palabra. Juan Campal, el Vicerrector, nos había sugerido que leyeramos un fragmento del libro y que prepararamos un pequeño discurso.
Yo escribí el mío ayer a las 3 de la madrugada, así que haceos una idea xD El caso es que Noelia, toda naturalidad ella, dijo que había preparado algo pero que no iba a leerlo, así que armada con el micrófono empezó a hablar y a explicarse de maravilla sobre su historia. Después, leyó un fragmento del libro, bastante interesante.
Y entonces llegó mi turno. Y con mi característica ausencia de soltura, dije algo como "Bueno, como yo no tengo tanta labia como Noelia, os voy a leer lo que preparé" xD. Cogí la hoja y leí el discurso. Si alguien tiene morboso interés en ver lo mal que se que me dan eso de los discursos, lo dejo aquí:
Supongo que hoy, aquí, en este lugar, acaba el viaje que comenzó hace ya más de dos años. Todo empezó cuando un amigo, no recuerdo ahora cual, me mostró el panfleto del Premio Ateneo Cersa, en su primera edición. Me pareció una oportunidad fantástica para dar un pequeño paso en el mundo de la escritura, ese mundo en el que me gustaría vivir. Deseaba escribir algo diferente, algo más serio, algo que enviara un mensaje que realmente quisiera dar.
Surgió entonces la idea central de “La Caja de Música”, porque, ¿qué hay más importante que el sentido de la vida? Quería explorarlo, mostrar la visión del suicidio, de la depresión, de la muerte y la vida desde la óptica, a menudo voluble, de una joven. La idea nació y los personajes se dibujaron en mi cabeza, tomando forma, cuerpo, vida. Poco a poco, la trama se fue estructurando dentro de mí, hasta contener los trazos fundamentales que constituirían la obra.
Comencé así, espoleada por los ánimos de mis compañeras de piso, quienes escucharon la idea desnuda, la más primitiva y me alentaron a pasarla al papel. Escribí el comienzo, los primeros acordes de la canción en la que más tarde se convertiría la historia. Pero el plazo se acababa, el tiempo apremiaba y mis preocupaciones no me permitieron continuar con la novela. Sabía que no tendría tiempo para terminarla antes del plazo, así que la dejé olvidada en un rincón por mucho tiempo.
Así quedó olvidada por meses, hasta que la nueva edición del concurso apareció. Recordé entonces la historia y cada vez que esperaba en fotocopiadora y veía uno de su carteles publicitarios, me decía a mí misma que tenía que intentar continuar aquella historia. Mentiría si dijera que continue por mi misma, porque de nuevo, mis compañeras de piso, mis amigas, me insistieron y me animaron. Dijeron que podía hacerlo, y yo me lo creí.
Así que la retomé, poco a poco al principio, dando pinceladas aquí y allá, retocando cosas pero sin avanzar demasiado. Y al final, cuando faltaba poco más de un mes para que el plazo terminara, mis musas decidieron aparecer –posiblemente su aparición tardía tuvo que ver con la insistencia de mis amigas –y en un arrebato frenético de inspiración y locura, escribí el tramo central y final de la historia.
Todavía recuerdo el día que la terminé. Sé que era un sábado, que estaba en casa, sentada frente a mi portatil y de fondo oía los ruídos típicos del ir y venir de mi familia. Puedo recrear perfectamente el momento en el que coloqué el último punto de la última línea de mi primera novela. Porque todavía experimento la sensación de satisfacción que sentí entonces. La sensación de haber sacado fuera esa semilla que tanto tiempo había estado dentro, esperando el momento adecuado para salir.
Y ahora está en tinta y papel, y todos podéis verla. Lo que antes sólo eran ideas, esperanzas y fantasías, ahora es un pequeño y humilde libro. Una ilusión tangible. Un sueño cumplido.
Y ya sólo me queda dar las gracias, unas gracias enormes. Empezando por Tania y Mirian, gracias a cuyo apoyo esta novela existe, pasando por todo mi entorno, por Juan Campal y Franciso Gallego, y finalizando por la Universidad de León y la Editorial Cersa, por dar esta gran oportunidad a los jóvenes con inquietudes literarias, por fomentar la lectura, la escritura y en definitiva, los sueños y la cultura. Gracias a ellos, puedo decir que ya he cumplido uno de mis sueños: publicar un libro.
Gracias por brindarme esta fantástica posibilidad. Y gracias a todos los que estáis aquí, por estar.
Lo mejor fue cuando despegué los ojos del papel y vi a las mentadas Tania y Mirian llorando a moco tendido, las pobrinas (L). Pero es que como dije durante el discurso, no las hubiera tenido a ellas animándome y tirando de mi, posiblemente nunca hubiera acabado la novela. No llegué a leer un fragmento de la novela, porque el rector me quitó el micrófono, el jodido de él ¬¬. El caso es que le pasó el turno a Juan Campal, el vicerrector, y entre otras cosas, leyó los primeros parrafos de mi novela y dijo que justo como se sentía el personaje en ese párrafo (una chica preparándose para suicidarse, insensible) se sentía él cuando cogió la novela. Y que a través de ella, volvió a sentirse joven y volvió a sentir ganas de vivir. Y fue tan bonito, que si no hubiera estado tan nerviosa, posiblemente hubiera sentido ganas de llorar yo también. Después habló el editor, blabla, y entre otras cosas nos dijo que como ese año no podiamos presentarnos al concurso -dos años consecutivos habiendo ganado no se puede- que le gustaría contar con nosotras como miembros del jurado ^^
Y después lo típico, aplausos, quinientos millones de fotos y...mis primeros libros firmados mujajaja. Claro que no me hizo tanta gracia cuando me entregaron las cincuenta copias en mano, para cargar con ellas hasta casa. Aún tengo agujetas en los brazos xD
El asunto es que las 50 copias -47 en realidad porque una fue para el vicerrector, otra para el editor y otra para Noelia - viajaron por el Barrio Húmedo de León, para tomarnos unas cervecitas y cenar de tapas. Y de vuelta a casa, achispadas todas menos yo -que bebí sólo mosto xD- mis amigas empezaron a gritar por el medio de la calle que era la ganadora del premio Cersa, que tenía un libro, blabla y al final acabé imitando a los vendedores del mercado con el "bueno, bonito, barato" y "venga, guapa, estamos de los regalamos, un libro, un tanga" xDDD
Y al final, después de la nevada, el frío y la carga, llegamos a casa. Aquí tengo una pila de libros para regalar a mi familia y amigos, y a quien pille xD pero en Enero saldrán a la venta en www.publicarya.com, y se lo ofertarán a las librerias, imprimiendo los que sean necesarios. Ya os informaré, para ver si a alguna le doy pena y me compra una novelita xD
Pero como ya les dije a mis amigas, ya puedo morir feliz. Aunque nunca llegara a nada más en el mundo de la escritura, tengo un libro publicado. Tengo 20 años y un libro publicado. Creo que ahora me voy a presentar así xD "Hola, me llamo Nuria, tengo 20 años y un libro publicado". Mujajaja, y sí, sé que soy una plasta presumida y que os daran ganas de cortarme el cuello con cristal mellado, pero déjadme estár en la nube por un ratito.
Sin más, unas fotos y me despido =)

¡Mi libro! La foto de la portada no tiene una mierda que ver con el libro. Me explico, de la que hablo en el libro, es una caja de música de madera labrada, a secas, sin más, pero como podéis apreciar en la de la portada sale un arbolito de Navidad y parejas de gala bailando. Una putada, pero bueno...me la enseñaron cuando ya estaba el libro hecho, así que no había nada que hacer.

Mirian, yo y Tania. Mis musas =)

Tania, Lucy, Sara, Mirian y yo con mis libros.

Mi primera firma!!

Noelia y yo, con nuestros respectivos libros.
Y ya =)










